domingo, 27 de marzo de 2011

CHISME Y SORORIDAD



PRIMERA COLABORACIÓN RADIAL
RADIO UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA. CUNORTE

Si bien este es un espacio para tratar el tema de género, hoy me voy a tomar la libertad de empezar por las mujeres.
Entre los estereotipos que nosotras tenemos -además que somos sensibles, lloronas y abnegadas- está el que somos chismosas, y por lo tanto entre nosotras no nos llevamos bien.
“mujeres juntas, ni difuntas”
A veces me pregunto sobre la diferencia que hay entre el chisme y la difamación Se suele llamar chismosa a las mujeres que van metiéndose en la vida de los demás, ventilando las cosas que le han sucedido. También llaman chismosas a las que difaman y mienten sobre la vida ajena. Sin embargo hay diferencias. Hay mujeres, que se saben la vida y milagros de sus vecinas y de la gente del pueblo. Conocen los detalles que para algunos pasan desapercibidos. Saben quién le pone el cuerno a quien, quién tiene un cáncer incurable, quien se accidentó en la carretera, quién se ha casado embarazada, quién se ha quedado sin trabajo, quién vende droga y quién la compra. Me atrevo a decir que la mayoría de las veces no hay malicia… ¡sólo están bien informadas!

Hace poco me decían:
¿Sabés por qué cuando Jesús resucitó les comentó primero a las mujeres?
… ¡porque necesitaba que todo el mundo se enterara!
Sin embargo la naturaleza de la mujer no trae consigo el chisme en sus genes, o tiene algún órgano más que el hombre que la haga débil ante los comentarios de la vida ajena.
Un poco es un mito y otro poco es realidad.
Mito porque los hombres también están enterados de la vida ajena; y la comentan. Si no miren todo lo que saben del Chicharito o de la vida personal del presidente municipal. ¡Eso también es vida ajena!
Por otro lado, es realidad, porque hay una educación diferenciada para las niñas.
Cuando de chiquito el niño varón va a contarle a su mamá el conflicto que trae con el vecinito; la mamá le dice: ¡Pareces una niña, por lo chismoso!
En tanto, cuando la niña va con el mismo planteo, la mamá la escucha y la aconseja; tanto si le dice la verdad o “le ha aumentado un poquitito”.
Todo es una cuestión de aprendizaje, de visión de lo que “debe” hacer una y lo que “no debe” hacer el otro. Se traduce luego a la vida adulta, queriendo o sin quererlo.
Las enemistades entre las mujeres tiene el mismo origen. Educativo.
Sin embargo, conscientes, de esta necesidad de cambio; se ha empezado a tratar de revertir esta realidad. Generando un nuevo concepto que es el de sororidad.
Las francesas, llaman a esta nueva relación entre las mujeres sororité, del latín sor, cuyo significado es hermana. Las italianas dicen sororitá, y las de habla inglesa la llaman sisterhood. Sin embargo, la acepción para esos vocablos es la misma:
Sororidad es la amistad entre mujeres diferentes e iguales, que se proponen trabajar, crear y convencer en complicidad. Se encuentran en este movimiento mundial femenino que busca reconocerse como partícipes-víctimas de una cultura patriarcal machista y misógina. Este es el caso en que nosotras nos unimos para vivir la vida con un sentido profundamente libertario.


Estoy agradecida por haber nacido hembra y tener la oportunidad de conocer desde las entrañas propias y ajenas, la responsabilidad sororal de ser mujer.

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